Un derbi para que pasen cosas

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Alrededor de las diez y cuarto de la noche del domingo Atlético y Real Madrid comenzarán a jugar un derbi nuevo en el Metropolitano. Será la continuación del que para entonces llevará transcurrida una hora, pero en realidad será un partido diferente.En el Atlético de Madrid entrará Griezmann por contrato como refresco y para revitalizar el ataque rojiblanco, en una de esas kafkianas situaciones qu

e nos depara este fútbol moderno de cláusulas y palancas.

En el Real Madrid no entrará Valverde porque a esas alturas ya llevará sesenta minutos sobre el césped, pero será como si empezara a jugar. O como si se desdoblara.

Subirá el termostato un par de grados y a partir de ese momento el Madrid jugará con uno más. Conforme avanza el cronómetro cuanto más cansados están los demás más fresco está el uruguayo. Que ahora, además de pulmón y correcaminos, también es goleador. Todo esto sucederá con independencia de lo que haya acontecido antes.

Es posible que los rojiblancos hayan sido capaces de cumplir el guión habitual diseñado por Simeone y que Koke confesó en Leverkusen mientras buscaba una explicación a la derrota: “Parecía que el partido estaba más o menos controlado porque no pasaba nada”.

Estremeció escuchar al capitán atlético detallando la triste propuesta de un entrenador que dispone de futbolistas como Joao Félix, Morata, Carrasco, Cunha, Lemar, Llorente, Correa, Witsel, el propio Koke o una tercera parte de Griezmann.

Lo que sucede es que esa fórmula esta vez no parece la más recomendable ante los de Ancelotti. Porque es precisamente a partir del minuto 60 cuando en los partidos del Madrid pasan cosas, y esas cosas acostumbran a ser malas para el equipo de enfrente

. El balance de 16 goles marcados y ninguno encajado en las segundas partes de sus ocho victorias consecutivas así lo indica. Pero además de por el ratito de Griezmann o por la ausencia de Benzema, será un derbi diferente porque por primera vez en la última década el Atlético llega con su entrenador cuestionado o, para ser más exactos, en una situación incómoda.

Los síntomas de desgaste entre el club y el Cholo son cada día más palpables y el ambiente de nerviosismo actual no anticipa nada bueno. Basta con interpretar las declaraciones del técnico en las ruedas de prensa o las repentinas faltas de apoyo en determinado sector del Metropolitano.

El juego no convence, la defensa apenas ofrece garantías y las pocas que da son gracias a un mediocentro y a un lateral reconvertidos, Witsel y Reinildo.

Este Atlético hoy es un equipo sin identidad, sin intensidad y sin un plan claro. Porque resulta muy duro aceptar que el tercer gran equipo de España salte al campo a “que no pase nada”.

Pero que nadie olvide que si algo activa a los rojiblancos es tener enfrente a su vecino.

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